“Del Amor y lo Ridículo” (Discurso).

•mayo 17, 2010 • Dejar un comentario

Del Amor y lo ridículo.

¿Qué se puede agregar a estas alturas acerca de que es el Amor? Pues poco más de lo que ya todos sabemos. El amor desde que el hombre es hombre ha sido la causa y motor de la conducta humana y todo cuanto el hombre ha hecho se ha hecho por él, ya sea por su carestía como por su afán.

            El Amor es un sentimiento innato en el hombre, y siempre ha permanecido idéntico, empujando la necesidad de una compañía en la vida, de una ayuda en la subsistencia, o como dice alguna canción… –de hacernos la vida agradable-.

            Este sentimiento se ha mantenido a sí mismo, se basta, porque su carga cultural y psicológica es inmensa, pero aunque la pasión sigue intacta, su concepto y estética cultural empieza a mutar.

            Los nuevos valores del Amorque nos llegan por los medios de comunicación, son puramente idílicos, estéticos y mercantilistas, Se ha creado en el último siglo toda una cultura cinematográfica a su alrededor (¿Quién no ha comentado alguna vez Los Puentes de Madison?). Se nos presenta un amor casi eugenésico, y cursi. Una banalización del Sentimiento que raya lo grotesco… y para esto solo hay que ver la galería de imágenes de Google si uno pone la palabra “Amor”. Toda esta madures adquirida durante siglos, se ha tornado en un adiestramiento estético, en una ética/estética comercial. Toda esta trama ha encumbrado al Amor en uno de los temas más grotescos, cursis y ñoños de los tratables (con todo lo positivo y negativo que eso conlleva).

Sea pues como sea, esta muestra, no pretende enseñar nada a nadie, sino más bien plantear una burla grotesca y un homenaje esperpéntico. La exposición Del Amor y lo Ridículo presenta 9 estampas de Amor, orientados especialmente a los pasos graduales del enamoramiento.

Marco Alom.

“Del Amor y lo Ridículo” (Nota de prensa).

•mayo 17, 2010 • Dejar un comentario

El Ateneo de La Laguna acoge una muestra pictórica sobre el amor desde la mirada mordaz y romántica de Marco Alom La Sala de Arte acoge hasta el 29 de mayo nueve pinturas del autor tinerfeño realizadas en chapa marina, tabla de encofrado y palets El Ateneo de La Laguna acoge hasta el próximo 29 de mayo la exposición ‘Del amor y lo ridículo’, una muestra pictórica realizada por el tinerfeño Marco Alom que recorre en nueve obras las distintas etapas del amor, desde el enamoramiento hasta la ruptura, mediante la combinación de imágenes mordaces y a la vez románticas. Marco Alom (Santa Cruz de Tenerife, 1986) plasma su creación en materiales reutilizados de obras como los palets, tablas de encofrado o chapas marinas que impacta al espectador al darle un aire de dureza para mostrar un sentimiento tan antiguo como el propio ser humano que ha sido ridiculizado estéticamente de forma constante. La instalación, realizada en pintura acrílica y tramado de tinta, se basa en la imaginería del siglo XIX cuando las estampas, los grabados y los cantares de ciego suponían el único medio con el que contaba el pueblo para recibir información. Alom apuesta en ‘Del amor y lo ridículo’ por una estética “añeja” porque la idea del amor en el hombre siempre ha sido el mismo a pesar del paso de los años. En esta primera exposición individual, que fue inaugurada el pasado 7 de mayo, el autor relaciona la sátira y el romanticismo para escenificar una crítica ingeniosa sobre la estética del amor, un sentimiento hermoso y frágil que ha sido representado en muchas ocasiones de forma violenta y ridícula. El tema de lo grotesco y frágil del amor surgió cuando el autor ‘Del amor y lo ridículo’ vio uno de estos grabados en la que una niña sostenía un cartel con el lema El amor muere “como un puente entre la tierra y un mundo de cristal”. La exposición, compuesta por obras de gran formato (entre los dos metros y dos metros y medio), recoge imágenes relativas al amor en pareja, pero también hace un homenaje a otro tipo de amor a través de 17 estampas en las que cuenta la relación entre un domador y un león recogida de una historia real ocurrida en La Palma. La muestra se podrá ver hasta el próximo 29 de mayo en la Sala de Arte del Ateneo de La Laguna en horario de 10:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 21:00 horas de lunes a viernes y de 10:00 a 14:00 horas los sábados.

Mas de lo mismo…

•marzo 9, 2010 • Dejar un comentario

Foto original del león del circo Totti (vease historia anterior).

•marzo 7, 2010 • Dejar un comentario

Otra historia de amor….

•marzo 7, 2010 • Dejar un comentario

Hace bastante tiempo, oi contar la historia de el león que allá por 1935, se escapó por Santa Cruz de La Palma, mi padre y mi abuelo, me la habían contado, y se la he escuchado a mas gente, e incluso me he enterado que se ha escrito un libro de cuentos que la recoje. Como llevaba tiempo interesado en representar esta historia plásticamente me dispongo a contarla aquí de manera escueta, y espero colgar los resultados de la obra en cuanto se pueda, gracias.

Desde principios del S.XX, se encontraba por el archipiélago Canario, un circo ambulante de orígen centro-europeo, que había llegado por la época de la Gran Guerra (1914-1918), ese circo se llamaba Circo Totti, por el nombre de su director y payaso principal. El circo Totti, es bien conocido en el recuerdo de los mas mayores en las islas (e incluso allí cuando se quiere llamar payaso a alguién se le dice -eres un Totti-); y algunos incluso recordarán entre otros, al domador del circo y a su león (según me he enterado recientemente se llamaban Mr. Sabbas y Bubú). Se dice (y ha pasado casi como una leyenda fugaz), que el uno era la única compañia del otro, sus únicos amigos, el domador vivía del león y el león del domador. llevaban ya mucho camino junto desde que el domador lo comprara a un circo yugoslavo, y juntos comenzaban a madurar, y a envejecer. Bubú había dejado de ser ya el león fiero e imponente que había sido, y la gente que lo miraba asustado eran para él, objetos carentes de todo interés, y como estrella vieja que era, se limitaba a cumplir su función y a retirarse cuanto antes a la jaula.

La historia que nos atañe comenzó cuando en 1935, el Circo totti, tiene concertadas unas actuaciones en la ciudad de Santa Cruz de La Palma, la antigua y hermosa villa isleña, que por entoncesse enorgullecía de ser el primer ayuntamiento republicano de toda la II república española. al llegar y ontar la función, ya él domador notaba como el león se mostraba inquieto, incluso apagado, ya llevaba bastantes días inapetenAl llegar

Al llegar el momento de la actuación, para sorpresa del domador, y claro está del público, el león da un salto y se escapa. La gente huye en tromba dando gritos, ante un viejo león que parece mas asustado que ellos, y que huye lo mas rápido que su viejo corazón le permite.

El domador, está angustiado, su único amigo ha desaparecido, y corre lo mas rápido que puede a buscar a la guardia de asalto para que le ayude a atraparlo. mientras tanto el león sigue su rumbo y en un descampado a las afueras de Santa Cruz de La Palma, se detiene a descansar un rato, y es allí donde al cabo de unas horas lo encuentran el domador, y una patrullas de La Guardia de Asalto y La Guardia Civil. El domador se alegra de haberlo encontrado, y el león que hasta entonces mostraba indiferencia, muestra su agrado de encontrar a su amigo. pero es entonces cuando la historia dá un giro de 180º, y para asombro de los dos (sobre todo para el león), las autoridades preparan armas y apuntan al león, y piden al domador que no se acerque, que ese animal era un peligro, el domador intenta convencerlos, al fín y al cabo si el animal era un peligro era él quién tendría que saberlo, y no los guardias. pero la cerrazón de los guardias npo cesa y tras un frío momento cargado de tención se procede a abrir fuego sobre el atóntito animal, que solo ansiaba unos momentos de merecida libertad en su vejez despues de tantos años entregados a divertir a los demás a costa suya; y allí ante los ojos de su único amigo, el viejo león encontró la muerte, cuenta esa leyenda que ha pasado como un destello fugaz que esa misma noche el domador murió de pena, al encontrarse solo en el mundo (otras versiones dicen que lo mataron los guardias al poinerse en medio), sea como fuere quienes vayan al cementerio de Santa Cruz de La Palma podrán encontrarlos allí, porque están enterrados juntos… juntos como vivieron.

espero que haya sido de su agrado.

 

ya Papini hablaba de todo esto….

•marzo 7, 2010 • Dejar un comentario

LA NUEVA ESCULTURA

Munich, 8 junio

 

No voy nunca a visitar estudios de artistas. Porque me aburro; porque no sé qué decir; porque se encuentran casi siempre las mismas cosas; porque todos ven en mí únicamente al que regala cheques, al mecenas incompetente y fácil de engañar.

Pero el otro día me dejé tentar por un escultor checoslovaco, jovencísimo, desconocido, albino, que se llama Matiegka.

-Venga -me dijo-. Verá lo que no podrá ver en ningún museo, en ninguna exposición del mundo. He creado, después de miles de años, una escultura nueva, no realizada jamás por nadie.

Cuando salió a abrirme me hizo pasar a una habitación más alta que larga -una especie de pozo con techo de cristal- y sin ventanas. Fuera de algunas sillas y una especie de trípode de hierro en el centro, la habitación estaba vacía; ni yesos, ni bocetos, ni mármoles, nada que revelase el estudio de un escultor.

-¿Trabaja usted aquí?

-Trabajo aquí -contestó Matiegka-. Siéntese y confiese su sorpresa. Ya le dije, sin embargo, que había aprendido a crear lo «nunca visto». ¡Yo también soy escultor! Pero no al modo grosero de todos. La antigua escultura, maciza y pesada, herencia de los egipcios y de los asirios, ha perdido ya toda su actualidad. Correspondía a una civilización religiosa, monárquica, lenta, primitiva. Ahora somos ascetas, anárquicos, dinámicos, cinemáticos. La escultura debe cambiar también. Fabricar estatuas en mármol, en piedra, en bronce -aunque no sea más que en plata o en madera- sería, ahora, como viajar en los carros de los faraones o vestirse con la armadura de Bayardo. Es necesario, ante todo, cambiar la materia. Modelar estatuas de nieve, como hizo Miguel Ángel en el patio del Palacio de los Médicis, o de cera, como ha hecho Medardo Rosso, era ya un progreso, pero demasiado tímido. ¿No ha observado nunca a los niños, en las playas del mar, cuando construyen figuras de arena? ¿No se le ha ocurrido nunca observar a un artista vendedor de helados que esculpe en la crema y en el hielo? Éstos han sido mis maestros.

»La única solución plástica posible consiste en pasar de la inmovilidad a lo efímero. El arte más perfecto, la música, late, pasa y desaparece. El sonido es instantáneo, no perdura, y, sin embargo, es potentísimo. Si todas las artes aspiran a la música, incluso la escultura debe aproximarse a aquella divina cosa pasajera. Le daré ahora mismo el ejemplo.

Al decir esto, Matiegka, con sus manos delicadas, destapó el trípode que se hallaba en medio del estudio y colocó en él una pasta negruzca a la que prendió fuego. Una columna densa y espesa de humo se alzó, rectilínea, sobre el brasero. El fantástico escultor cogió una especie de larga paleta con la mano derecha, luego otra con la izquierda, y comenzó velozmente su trabajo, girando en torno al globo alargado de humo, ayudándose, además de los instrumentos, con los brazos y con el aliento. En menos de un minuto, la oscura columna había adquirido el aspecto de una figura humana, de un fantasma amarillo que a cada instante amenazaba con esfumarse. La masa se había redondeado en la cúspide hasta parecer una cabeza, y, con un poco de buena voluntad, se podían distinguir una veleidad de nariz y el conato de una barbilla. El humo, espeso y graso, como el que sale de las viejas locomotoras en reposo, se dejaba cortar por los mordiscos reiterados de las paletas. Matiegka, palidísimo, se movía como un condenado; arrojaba el humo que amenazaba confundir las dos piernas, soplaba ligeramente sobre los hombros de la aérea estatua para hacerlos más verosímiles, o alejaba el alón humeante que impedía definir las líneas de la obra. Finalmente se separó de su obra, se acercó a mí y gritó:

– ¡Mire! ¡De prisa! ¡Imprima la forma en su memoria! ¡Dentro de pocos segundos la estatua se desvanecerá como una melodía que acaba!

Y realmente, poco a poco, el humo, alargándose, la deformaba; el fantasma se deshizo, se disolvió en una niebla oscura que, lentamente, desaparecía por una abertura de la claraboya.

– ¡La obra maestra ha muerto como mueren todas las obras maestras! -exclamó Matiegka-. ¿Qué importa? Puedo volver a hacer cuantas quiera. Cada obra es única y debe bastar para la alegría de un momento único. Que una estatua dure diez siglos o diez segundos, ¿qué diferencia hay con relación a la eternidad, qué diferencia si tanto aquella de mármol como esta de humo, deben, al final, desaparecer?

Dejé a Matiegka entregado a su entusiasmo, después de haber alabado como mejor supe la innegable originalidad de su arte.

Cuando volvía al hotel pensaba para mí mismo que la nueva escultura tiene, para los mecenas económicos, un mérito enorme; no puede ser conservada ni transportada, y, por tanto, no puede ser tampoco comprada.

(Giovanni Papini, “Gog” – 1931-) 

•marzo 7, 2010 • Dejar un comentario

DEFINICIÓN DE ARTE.

Portinari no está – decía Portinari. Por un instante asomaba la nariz, daba un portazo y desaparecía.

Eran los años treinta, años de cacerías de rojos en el Brasil, y Portinari se había exiliado en Montevideo.

Iván Kmaid no era de esos años, ni de ese lugar; pero mucho después, él se asomó por los agujeritos de la cortina del Tiempo y me contó lo que vió:

Cándido Portinari pintaba de la mañana a la nche, y de nohe también.

-Portinari no está- decía.

En aquel entonces, los intelectuales comunistas del Uruguay iban a tomar posición ante el realismo socialista y pedían la opinión del prestigioso camarada.

-sabemos que usted no está, maestro- le dijeron y le suplicaron:

-pero, ¿no nos permiti´ría un momento? Un momentito.

Y le plantearon el asunto.

-Yo no sé- dijo Portinari.

y dijo:

-lo único que yo sé, es esto: EL ARTE ES ARTE O ES MIERDA.

(Eduardo Galeano, El libro de los abrazos)